4.1.11

De La Globalización

Sí algún día en una conversación casual usted, amigo, me preguntara qué opino de la globalización. Lo más probable es que le responda que estoy de acuerdo y que la apoyo.
Y esto, lo juro no tiene nada que ver con que esté harto de hippies baratos, (que de hippies no tienen nada, porque se andan dándo en la jeta cada vez que están borrachos) y de anarquistas más baratos aún. Estos últimos le escupen a la globalización, mientras escuchan su banda británica de punk favorita, la cual compró sus instrumentos fabricados en Taiwan en una tienda de Estados Unidos atendida por un mexicano.
¿Estoy mintiendo?
Lo mejor del asunto es que aunque usted quiera escapar, no lo va a lograr, así que deje de correr.

El domingo pasado visité (ya por tercera vez) la feria más tradicional de Buenos Aires, la feria de San Telmo, son aproximadamente unas 20 o 30 cuadras de mesas sobre una misma calle siempre, la calle Defensa, que desemboca en la Plaza Dorrego, centro del barrio de San Telmo. Allí, usted literalmente puede encontrar absolutamente de todo, desde litografías con canciones de los Beatles, vasos del siglo XIX, hasta abrigos (en épocas de verano) eso sí, pagando a precio de turista. Lo que me llamó la atención no fue eso, fue lo siguiente: Le compré un mate artesanal con inscripciones típicas argentinas a un peruano, al lado una mujer argentina de 80 años aproximadamente, vendía jarrones ingleses del siglo pasado, mientras pasaba un cubano ofreciendo café colombiano a un "muy buen precio".

Y me tomo el atrevimiento de decirle que es "global". Así que no se preocupe si nunca se compró esa manillita que tanto le gustaba con la bandera de Colombia, la puede conseguir en Nepal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario