Siendo sincero planeaba escribir de algo totalmente diferente, relatar lo que fue uno de los mejores conciertos de mi vida, por ejemplo.
Pero el día no se prestó para eso, por una mezcla de emociones y ascos estoy hoy más inexpresivo de lo habitual.
Y no entraré en detalles porque ni siquiera yo lo tengo claro, será la distancia, la época, el sol, que los Jonas Brothers estén en la ciudad... Qué se yo.
Y me dí cuenta que no hay solución, somos tan vulnerables y dependientes de nuestro entorno, que con respeto, da asco. Basta con que nos digan algo para cambiar nuestro humor del cielo a la tierra. Basta con ver algo en la calle, tan simple como un dibujo en una pared para hacernos llorar, o estallar de la risa.
Pero bueno, eso es la vida, y es parte de lo detestable y admirable del hombre.
Y temo decir que ni ustéd, ni yo somos la excepción. Sí lo sé, que frustrante.
Qué bello sería ser como Droopy. Y lo digo en serio, admirable perro de pelo rojo, o como le dicen los locales "colorado" -me gusta ese término, tal vez lo adopte, y lo instucionalice en Bogotá-
PD: ¿Alguna vez dije que amo los programas de cocina?
Sin dudas, otro escrito acertado! Saludos
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