29.3.11

Mi mamá es profesora.

Hoy pasó algo sobrenatural, así que lo tengo que contar de alguna manera, intentaré describirlo con palabras meramente mundanas: Madrugué.
Así es, muy a las seis de la mañana estaba en pie y listo para arrancar un largo día, que empezó con un viaje en Subte, que por la hora iba, como popularmente se conoce, "hasta las tetas", de ahí mi primer anécdota, al no tener lugar donde poder ubicarme "como la gente", me tuve que quedar en la puerta. Parada tras parada bajaba una cantidad de gente proporcional a la de los patios de recreo de Auschwitz, yo, inmóvil y asustado me quedaba quieto, procurando no ser embestido, para no aparecer muerto en las noticias a causa de una avalancha de gente, razón por la cual me gané el odio del tren, y tuve que explicarle a cada uno de sus pasajeros que mi madre es profesora, no esas cosas que decían y -seguramente- pensaban.

Luego, por fín llegué a mi destino, el Consulado Colombiano en Buenos Aires... ¡Ah! Lugar tan agradable. Siempre supe que las embajadas y consulados son considerados territorio de la Nación, y esta gente si que sabe hacerlo sentir a uno como en casa. Desorden, mala educación, más desorden y desincronización -en mayúsculas y negrita- y ni un tintico -ola-.
Claro, cada uno de estos con su típico personaje colombiano, el que se intenta adelantar al turno acercándose a la caja y -en lengua popular- haciéndose el marica, el hampón que grita "¡Hasta cuando! ¡Estoy de afán!" ofendidísimo porque el Sr. Cónsul, ocupado no lo podía atender. ¡Ah! Personajes bellos, como los extrañaba. Luego de semejante cáos, noté que a la salida una señora muy amable vendía arepas, como lo hacen en cualquier embajada, de seguro.
En fin, luego fuí a clase a procurar ser un estudiante normal, intentar porque muero de sueño. Y no ese sueño normal, ese sueño de todas las horas de clase, ese mismo sueño que se va dos minutos antes de terminar dicha clase.
Y ahora estoy aquí, escuchando Radiohead y comiendo arepas, las arepas más caras que pagué en mi vida, pero arepas a fin de cuentas.

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